jueves, 18 de octubre de 2012

Palabras difíciles de pronunciar

Me gusta pintarme las uñas del día que va a hacer mañana. En lo más crudo del crudo invierno, me da por zambullirme en el océano inmenso; y en verano, darme calorcito con el coral. El rojo fuego lo utilizo para iluminar los amaneceres nublados, y el granate para asegurarte, sin estridencias, que todo va a ir bien.

Me gusta pintarme las uñas, pero ya te habrás dado cuenta de que llevo meses sin hacerlo. Y no ha sido por falta de días grises propicios a ser teñidos de rosa, no. Todo ha sido por esta manía mía del papel.

Seguro que había otra superficie más sencilla para empezar con esa palabra tan difícil: decoupage. Me la guardé en favoritos el día que la descubrí en algún blog, en algún consejo, en algún mundo de papel. Esa palabra francesa que suena como irse de copas de champagne sobre unos tacones muy altos. Y desde entonces, no dejé de escudriñar las servilletas que se me acercaban, buscando los estampados adecuados… para la butaca inadecuada.
  


Estuvo meses esperando a que me atreviera con ella. La miraba de reojo, la acariciaba con mis dedos (y mis uñas todavía color azafrán), pensando en ella fuera de ella, transformada en otra cosa que no hubiera sido todavía.

Cuando por fin me decidí a investigarla, me encontré con el trabajo de los artesanos: más de cien pequeños clavos sujetando primero el terciopelo, después la arpillera, más tarde la paja envuelta en lana. Así, semanas y semanas, desmenuzando despacio sus entrañas, tal y como había sido fabricada; y aprendiendo de cómo se hacían las cosas cuando se hacían con paciencia.




Y por fin, la lija, la protección contra carcoma… La iba conociendo con mis manos, mientras mi cabeza ya la tenía forrada de papel, y colocada en el lugar de la mesilla que me faltaba para completar el dormitorio con los muebles-de-la-abuela-hoy que había imaginado.

Te confieso que casi me arrepiento de haber empezado a mitad de faena, con todas mis uñas sembradas de pegotitos blancos de pegamento, tapando el esmalte verde que anunciaba la primavera. Pero continué. Y después del papel, busqué el color adecuado para los relieves (con sus consecuentes manchas azul turquesa), teñí el tablero de pino (que unas manos expertas me ayudaron a cortar); y ya al final, por fin, me decidí por el quitaesmalte.


Ahora son cosas las que descansan sobre la butaca que un día fue asiento. Las cosas de M. Las que le guardan el sueño, y desde las que me asomo, cada noche, para mandarle un beso soplando sobre mis uñas de colores inventados de pinturas al agua. 




Proceso creativo
Premisas: hacer una mesita de noche en azul que, en realidad, no partiera de una mesita de noche; aplicar la técnica del découpage. Tras estos condicionantes, apareció esta butaca en mis manos, después unas servilletas de lunares, y por último, un tablero de madera de pino con una veta preciosa. Lo tenía todo, sólo me faltaba la paciencia, y esa la tenía que poner yo.
Materiales
-       Lijadora mouse con lija de grano medio
-       Hojas de lija de grano medio y fino
-       Sierra de calar
-       Papel cebolla
-       Papel calco
-       Imprimación para madera
-       Servilletas de papel
-       Cola especial para découpage (valdría con cola suave)
-       Barniz al agua incoloro
-       Goma-laca
-       Selladora de madera
-       Anticarcoma
-       Pinturas al agua blanca y diferentes azules
-       Brocha, pincel, lápiz blando
Transformación
Lo primero fue desmontar la butaca por completo. Una vez conseguido quedarme con la estructura de madera, lijé a mano para quitar el barniz, sellé loa agujeros que habían quedado tras quitar los múltiples clavos, le di anticarcoma como protección (la madera estaba en buen estado), imprimé, y una vez seco, empecé con la tarea ardua: el découpage, lo que consistió en ir separando las capas más finas de las servilletas, e ir pegando con el pincel y la cola ese papel, con mucho cuidado para que no se rompa donde no se tiene que romper, y para que lo haga en la medida exacta donde lo tiene que hacer. Y todo eso, ¡intentando que no se arrugue mucho! Consejo: armarse de paciencia.
Una vez seco el papel, le di una capa de barniz que sirviera como protector.
Yo había decidido pintar (y no forrar) los detalles labrados en relieve, así que, tras interminables mezclas de diferentes azules y blanco, conseguí un color en la misma gama que el del papel, pero de tono más fuerte, para que destacasen.
Por último quedaba convertir la butaca realmente en una mesita, así que, dibujé en papel cebolla el hueco en el que iría el sobre de la mesita, para luego calcarlo sobre la madera. Después hubo que usar la sierra de calar, y digo hubo porque fue mi padre (que es el verdadero manitas de la casa) el que hizo el trabajo de buen pulso, entre tanto recoveco y tanta curva.
A continuación, lijé el tablero y lo teñí, licuando la pintura mucho para conseguir que se viera la veta a través suyo. Por último, extendí una pátina de goma laca a muñequilla como protector.

Y voilà! Listo para ocupar su sitio en la casa. En la de be, o en la tuya…

12 comentarios:

  1. Wow! que transformación!! muy linda!

    Un beso!

    ResponderEliminar
  2. Gran trabajo! super original!
    beso y buen fin de semana!

    ResponderEliminar
  3. Te quedó preciosa, única y especial!! muy original, quizás te copie la idea.
    Besos

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. encantada de servirte de inspiración, lorena

      Eliminar
  4. Be no conocía tu blog me ha encantado . En la pieza de m hija te copera la silla me encanto
    Tienes una seguidora más
    Saludos

    ResponderEliminar
  5. Que genial quedó!
    Llego por otro blog al tuyo! Me encantó!!
    Soy Lau de bulubu.blogspot.com

    Besos!!!

    ResponderEliminar
  6. Que trabajo más complicado, aunque te ha quedado super bien. Nunca había visto un mueble en este caso una silla toda con decoupage y lo veo muy dificil porque el papel no es liso si no con topitos. De todas formas el resultado es precioso y los colores elegidos pues que te voy a decir yo si el azul es uno de mis colores.
    Me parece genial la idea de utilizarla como mesita de noche.
    Que tengas mucha suerte en el desafío y buen fin de semana.
    Besitos Belén

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. muchas gracias Beatriz por tus palabras. como decía en el post, efectivamente, varias veces estuve a punto de tirar la toalla (bueno, el papel), porque sí resultó mucho más complicado de lo que esperaba, pero al final, me quedé encantada con el resultado.
      abrazos!

      Eliminar
  7. lindo post en tuyo, lindo decir, lindo color, linda idea... todo lindo, te seguiré ;)

    ResponderEliminar
  8. gracias por pasarte por aquí. encantada de que vuelvas, ya sabes que esta casa está siempre abierta ;)
    un abrazo,
    be

    ResponderEliminar
  9. Nos ha encantado la transformación (pero qué bonita y original te ha quedado esa silla) pero también el detalle con el que nos cuentas los pasos que has seguido!! Casi nos dan ganas de ponernos ahora mismo manos a la obra!!

    Saludos grandes!! Nos vemos en el desafío!!

    PetiteCandela

    ResponderEliminar
  10. La silla te quedó súper!!!Me gusta mucho la manera que escribís tus post. La verdad que es todo encantador. Hacés scrapbooking?

    Si querés visitame en mi antes y después de Blad. Saludos desde Mardel.!!!!
    http://mardelplatastyle.blogspot.com.ar/2013/08/desafio-blad-antes-y-despues.html

    ResponderEliminar

¿qué te ha parecido? quédate un ratito y cuéntamelo, anda...

LinkWithin

Related Posts Plugin for WordPress, Blogger...